Panelistas debaten si Andrea del Boca está apta para Gran Hermano, señalando su vulnerabilidad por vida de exposición desde niña, escándalos pasados y convivencia rabiosa que desequilibra.
Critican forcejeo con Brian Sarmiento que merecería expulsión según reglamento internacional como en Brasil, y incidente con Luce Sol donde la hizo llorar al tocar tema de su hija.
Andrea se convierte en villana con carteles de falsa, arriesgando su capital afectivo pese a fama previa, mientras producción interviene en conflictos.
Discuten si realities exponen a figuras con patologías no filtradas adecuadamente.