Irán lanzó misiles balísticos con ojivas de racimo contra Israel, interceptados en el aire pero liberando bombas que cayeron en Tel Aviv, Ramat Gan y Petah Tikva.
Las sirenas sonaron en un radio de 30 a 40 kilómetros, obligando a los ciudadanos a refugiarse. No hubo heridos ni víctimas fatales, según confirmó el ejército israelí y el comando de defensa civil.
Hubo daños materiales en zonas residenciales civiles, como un colegio en Tel Aviv, edificios en Petah Tikva y una plaza en Ramat Gan. También se mencionó el derribo previo de dos aviones estadounidenses F-15 y F-10, con un piloto desaparecido aún buscado en territorio iraní.
El ejército israelí colaboró con EE.UU. para confirmar el incidente de los aviones, y se pospusieron ataques para no interferir en la búsqueda del piloto.