Eduardo Betancourt, enfermero de 44 años, apareció muerto en su departamento de Palermo con sangre en la boca y cerca de 50 ampollas de fármacos hospitalarios como Propofol, fentanilo, lidocaína y clonazepam.
Lo encontró su hermana de Gualeguaychú el viernes tras no poder contactarlo desde el lunes 30 de marzo. Vivía en alquiler temporario en noveno A; vecina oyó timbre jueves noche y critica falta de control en uso de medicaciones hospitalarias. Similar a muerte de anestesista Salazar hace una semana cerca del Hospital Italiano.
Panel especula sobre viajes controlados donde dos personas asisten en consumo de drogas, requiere monitoreo; sugieren redes organizadas con cobro en dólares, no sobredosis aislada. Encontraron tres celulares y edificio con cámaras; investigan sustracción fraudulenta y posible homicidio o abandono.
Expertos alertan que Propofol y fentanilo juntos causan inconsciencia y analgesia; exceso letal. Urgen fiscalía indagar cadena de suministro más allá de víctimas, como en caso de camión con ketamina.