Eduardo Bentancur, enfermero de 44 años de Gualeguaychú, fue encontrado muerto el viernes en su departamento de Palermo en Fray Santa María de Oro 2428, sentado en una silla con sangre en la boca y 100 ampollas de anestésicos como fentanilo y propofol sobre la mesa, cuatro de ellas abiertas, según informó en vivo Diego desde el lugar.
La hermana alertó al 911 tras llamadas sin respuesta; policía y SAME constataron la muerte sin signos de violencia ni puerta forzada; a cinco cuadras, hace un mes murió el anestesiólogo Alejandro Salazar de 29 años residente en Rivadavia, en Juncal, en contexto de robo de fármacos del Hospital Italiano.
Investigación judicial por doble muerte vincula robo de ampollas y bombas infusoras; involucrados Hernán Boveri (anestesiólogo) y Delfina Lanusse (residente tercer año), con prohibición de salida; esta última se desligó alegando obligación; hospital implementó controles estrictos de trazabilidad por lotes y vigilancia.
Florencia Adorante, estudiante de anestesia, explicó que propofol induce sueño rápido y fentanilo alivia dolor pero causa sedación y apnea respiratoria letal en sobredosis; consumos recreativos en fiestas privadas con médico presente no garantizan seguridad sin equipo quirúrgico; doctora Elizabeth Márquez calificó posible administración fraudulenta, hurto y ley estupefacientes.