Gabriela Gonquite, comandante piloto húngara de 45 años de Budapest, realiza vuelos cortos como a Milán en Airbus A321, disfrutando la libertad sobre las nubes y equilibrando vida laboral con familiar.
Realiza chequeos técnicos en la aeronave, coordina con primer oficial sobre clima y aeropuertos alternos. Mujeres representan solo el 6% de pilotos; la formación dura dos años y cuesta entre 60 y 120 mil euros, requiriendo buena salud, matemáticas, física, inglés, responsabilidad y resistencia al estrés.
En vuelos nocturnos usa herramientas para mitigar ilusiones visuales y aterriza sin complicaciones. Trabaja ocho horas diarias en dos o cuatro ciudades, con cinco días de vuelo y cuatro libres. En regreso usa piloto automático por mal clima.
Valora su profesión con un 12 sobre 10 por cumplir su sueño, buen salario acorde a responsabilidad y balance familiar. Aspira a volar larga distancia y enseñar a otros.