Camilo, empresario textil de 82 años con 60 años de experiencia, denunció que industrias locales como la suya cierran por la competencia desleal de importaciones chinas vía plataformas como Shein y Temu, que pagan solo 21% de impuestos, mientras importadores tradicionales afrontan 95% de cargas impositivas incluyendo doble IVA, Ingresos Brutos, Ganancias y transporte. Explicó que prendas idénticas cuestan el doble en Argentina que en Madrid o Chile por proteccionismo pasado, y criticó que China destruye fábricas locales produciendo masivamente.
En un debate acalorado en el estudio, panelistas como la doctora Florencia defendieron las políticas de Javier Milei, argumentando que el proteccionismo peronista-kirchnerista castigaba al consumidor y premiaba industrias improductivas, y citaron ejemplos como Luminagro que se reconfiguró para competir. Camilo, autoproclamado peronista, replicó que no hay consumo porque la clase media no llega a fin de mes, la gente tiene tres o cuatro trabajos, y comparó épocas de Macri, Menem y Alberto Fernández donde sobrevivió concursado pero ahora enfrenta quiebras por falta de ventas.
El programa conectó en vivo con María Luján en un shopping de Avellaneda, donde entrevistaron a transeúntes como Rosa, jubilada que laburó 40 años, quien contó que el lugar estaba lleno con ofertas dos por uno y precios accesibles como café con torta por 16 pesos, pero se quejó de que las jubilaciones no alcanzan, atribuyendo problemas a gobiernos anteriores y criticando que Milei parece tener bronca con los jubilados. Otros mencionaron economía circular con ferias americanas y quejas por colectivos con baja frecuencia.
Volviendo al panel, intensificaron el cruce: Camilo insistió en que el problema es falta de poder adquisitivo y proteccionismo necesario contra China subsidiada, mientras panelistas replicaron que bajar impuestos y abrir la economía genera productividad, empleo vía agro y critica el consumo artificial pasado con planes sociales que sustituyeron el trabajo peronista original. Discutieron impuestos altos (50-60% del precio final), informalidad y transición dolorosa bajo Milei.