Una fábrica de aires acondicionados en Tierra del Fuego quedó vacía tras el cierre abrupto de dueños que desaparecieron, dejando a empleados sin respuestas ni pagos.
Los trabajadores tomaron la planta pacíficamente, mostrando líneas de producción paradas que fabricaban productos de calidad con garantías; producían sin parar hasta la apertura de importaciones baratas de China sin mano de obra local.
La nueva política elimina protecciones previas que obligaban a usar componentes nacionales, afectando toda la industria fueguina y del país; se mostró a agentes que la política es ensamble real, no mera importación disfrazada.