La gente en necesidad necesita el río de gracia y los creyentes son el canal elegido por Dios para llevar esa gracia al mundo en necesidad.
Los creyentes deben salir del ostracismo espiritual y de la apatía para empezar a compartir a Cristo, su Salvador, quien dio su vida en la cruz para que todos tengan vida eterna.
Otros también necesitan vaciar su sed en Cristo y los creyentes deben glorificar al Señor haciendo que otros lo hagan también.