Corea del Norte construyó en secreto un arsenal nuclear desde los años 60, rechazando ayuda de aliados y violando tratados internacionales.
Kim Il-sung pidió tecnología nuclear a la Unión Soviética y China, pero recibió solo usos pacíficos. Ratificó el Tratado de No Proliferación en 1985, pero cerró puertas a inspectores mientras el mundo celebraba el fin de la Guerra Fría.
En 1994, un acuerdo con Estados Unidos prometió reactores a cambio de desarme, pero sospechas bajo George W. Bush llevaron a su colapso en 2002. Pyongyang abandonó el tratado y Bush la incluyó en el "Eje del Mal".
Primeras pruebas en 2006 y 2009, avances con Kim Jong-un en enriquecimiento de uranio, bombas de hidrógeno y ojivas para misiles en 2017. Donald Trump se reunió con él sin lograr desnuclearización. Hoy estima 50 ojivas listas, según expertos.