Emma Herrera recorre los restos de la casa prefabricada destruida en Belén de Escobar por ráfagas de más de 100 km/h, mostrando chapas dobladas como papel que volaron varios metros e impactaron un pilar de hierro de 8-10 mm, rompiéndolo y apuntalándolo después.
La estructura completa se dispersó, incluyendo paredes y techo que terminaron contra tejidos y cables; la familia de Telvina Cardade, Raúl y hija Katherine de 27 años perdió todo, como fotos, recuerdos y carpetas de la facultad, mientras la casa futura de Katherine a metros quedó intacta.
Los daños emocionales son irreparables pese a la solidaridad vecinal para reconstruir; no hay víctimas fatales de milagro en zona con árboles arrancados y postes de madera caídos por falta de mantenimiento pese a liberaciones tarifarias prometiendo inversiones.
La casa vecina no sufrió daños, destacando la imprevisibilidad del viento tipo tornado local.