La campaña de desinformación rusa contra el gobierno de Javier Milei, heredera del grupo Wagner, buscaba desestabilizarlo, terminar su apoyo a Ucrania y asusar conflictos con vecinos como Chile, pero fracasó por falta de visibilidad e impacto público.
Diana, de Open Democracy, detalla que los documentos internos de 2024 muestran operaciones de inteligencia con encuestas y perfiles políticos, seguidas de colocación de artículos en medios argentinos como Prima Facie, El Destape, C5N, Diario Registrado y otros, con tarifas de 350 a 3100 dólares, aunque sin prueba de pagos.
Los periodistas confirmaron con editores de 15 de 26 medios que publicaron contenidos de terceros con firmas ficticias, algunas con fotos de IA, subiéndose a críticas existentes al gobierno sin crear controversias nuevas, similar a tácticas en elecciones europeas y EE.UU.
La mayoría de artículos eran noticiosos habituales sobre recortes, tensiones diplomáticas y Bolivia, con fake news y argumentos pro-Rusia insertados sutilmente. Los medios negaron origen ruso o pagos, salvo dos casos menores, destacando vulnerabilidades en colocación de contenidos.
La operación cesó en noviembre 2024 en Argentina, sin lograr objetivos, y Diana aclara que no se probó pago a periodistas sino uso de mecanismos de terceros, llamando a mayor rigurosidad en medios ante tecnologías como IA.