El diseño de redes sociales como botones de me gusta genera adicción, especialmente en adolescentes que compiten por likes en selfies y videos, sintiéndose fracasos si no los consiguen.
Las notificaciones exponen a más contenido, profundizando el enganche. Gobiernos imponen restricciones a menores, pero críticos dicen son insuficientes sin cambios en plataformas.
Los jóvenes sortean prohibiciones. Plataformas enfrentan demandas por diseñar productos para retener usuarios.