El microsatellite argentino lanzado en la misión Artemis II envió señales exitosas recibidas en estaciones de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba.
De 20 por 30 centímetros, como dos cajas de zapatos, fue desplegado del módulo junto a la cápsula Orión y funciona perfectamente con tecnología de universidades de La Plata, San Martín y UBA.
Mucha juventud participó en su desarrollo por la agencia espacial argentina.