El pastor continúa su prédica citando ejemplos bíblicos como Job, quien buscó a Dios con lágrimas y lo encontró, y Lamentaciones, que recomienda invocar al Señor dejando correr lágrimas a raudales para el perdón de pecados. Jacob luchó con Dios en oración llorando y recibió bendición, mientras que las oraciones superficiales sin lágrimas producen pocos resultados, pero Jesús prometió que sembrar con lágrimas genera gran cosecha según el Salmo 126.
Explica que la oración intercesora es la más dulce porque imita a Jesús, quien intercede por los creyentes en el cielo, y menciona a Epafras, un pastor que agonizaba en oración por su grey. Invita al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, y promociona el libro "De eso aquí se habla. Sexo" disponible en www.libreriadelaciudad.com.
Destaca que la oración motivada por los intereses de Dios recibe respuesta, como enseñó Jesús en el Padre Nuestro priorizando el reino de Dios, y ejemplos de Ezequiel, Moisés y Josué que buscaron la gloria divina. La oración del justo deleita a Dios, y la del humilde es escuchada, contrastando al fariseo orgulloso con el publicano humilde que fue justificado.
La oración es el puente entre pánico y paz, sustituye ansiedad por la paz de Dios según Pablo, y nada es demasiado grande o pequeño para Dios. Recomienda un lugar secreto diario para orar, concluyendo con bendición en nombre de la Trinidad.