El pastor concluye su enseñanza sobre la Santa Cena enfatizando el fruto de la aflicción de Cristo según Isaías 53, donde el Señor verá el resultado de su sacrificio y quedará satisfecho con la salvación de las almas transformadas en vino maduro para el reino.
Describe cómo los creyentes, inicialmente como mosto dulce al convertirse, maduran mediante pruebas de fe hasta convertirse en vino refinado que Dios usa para extender su obra, invitando a la congregación a reconocer su identidad como fruto de la cruz de Jesús.
Cita profecías sobre avivamiento donde el arador alcanzará al segador y los montes destilarán mosto, con todos los collados derretidos delante de Él, prometiendo una cosecha acelerada.