Irán derribó un F-15 Strike Eagle estadounidense cerca de la frontera con Irak, eyectándose los dos tripulantes: un piloto rescatado y el oficial de sistemas de armas aún buscado, posiblemente protegido por civiles anti-régimen.
El régimen iraní ofrece 90 mil dólares por información sobre el piloto desaparecido. Un helicóptero Black Hawk en rescate fue atacado pero aterrizó en Kuwait, y un A-10 cayó en el Golfo Pérsico aunque su piloto fue rescatado.
Expertos sugieren que Irán reactivó bunkers y podría tener nuevo radar de defensa, pese a que el 90% de sus defensas aéreas están destruidas según Israel y EE.UU. Si dañan al piloto, Donald Trump prometió respuesta fuerte.
El F-15 detecta objetivos terrestres a larga distancia, alcanza 3.000 km/h y es clave en ataques aéreos bajos; la zona de búsqueda está delimitada en el sur de Irak.