Irán derribó un helicóptero estadounidense que formaba parte de la flotilla de búsqueda de un piloto rescatado previamente tras el abatimiento de una casa en las últimas horas, en el primer incidente conocido desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.
Funcionarios estadounidenses confirmaron el rescate de uno de los pilotos mediante una misión especial, mientras el Pentágono teme propaganda iraní si capturan supervivientes; las autoridades iraníes llaman a la población civil a capturarlos o matarlos, ofreciendo reconocimientos especiales según la agencia Izna.
Los vuelos a baja altura de los helicópteros los convierten en blancos fáciles, aumentando la tensión en la guerra sin rumbo aparente; una captura hipotética presionaría a la Casa Blanca, evocando el secuestro de la embajada en 1979.
Irán ya informó del derribo de una segunda aeronave y busca prisioneros de guerra para negociar, mientras Estados Unidos realiza operaciones de búsqueda y rescate.