Irán derribó un caza F-15 estadounidense en su territorio, rescatando fuerzas especiales a uno de los tripulantes mientras intensifican la búsqueda del segundo, ofreciendo una recompensa por su captura en medio de la escalada bélica.
Otro avión estadounidense fue derribado cerca del Estrecho de Ormuz y un helicóptero de rescate atacado con misiles portátiles, con tripulaciones salvadas y pilotos trasladados a países del Golfo, en el marco de la ventana de 10 días dada por Donald Trump para evitar bombardear sitios energéticos.
Estas acciones ocurren mientras persisten ataques iraníes con drones y misiles, complicando las negociaciones indirectas vía Pakistán que llegaron a un punto muerto según el Wall Street Journal, con EE.UU. proponiendo 12 puntos rechazados por Irán.
El Pentágono enfrenta cambios con la renuncia inmediata del jefe del ejército, un veterano de guerras en Golfo, Irak y Afganistán, decidida por Trump y el secretario de Defensa, posiblemente señal de nueva estrategia ante la posibilidad de operaciones terrestres quirúrgicas.