Irán lanzó un ataque con drones contra una planta desalinizadora clave en Kuwait, junto con una refinería y una central eléctrica, como estrategia para asfixiar a la población en medio de altas temperaturas y dependencia del agua desalinizada.
El 90% del agua en Kuwait proviene de estas plantas, seguido del 86% en Omán, 70% en Arabia Saudita y 42% en Emiratos Árabes Unidos. En 2021, la producción del Golfo superó los 20 millones de metros cúbicos diarios. Un ataque a Riyadh obligaría a evacuar a un millón de personas en menos de 10 días.
El Ministerio de Electricidad, Recursos Hídricos y Energía Renovable de Kuwait confirmó la agresión iraní y daños en componentes clave. En respuesta, Estados Unidos destruyó un depósito estratégico de municiones de la Guardia Revolucionaria en Isfahan, generando una enorme columna de humo.
Intenso intercambio entre Hezbollah e Israel: un ataque aéreo israelí destruyó una vivienda en Sepdine, sur de Líbano, matando a una mujer y dos niños. Equipos de defensa civil retiran escombros.