Ignacio presenta piezas familiares deterioradas en una joyería para tasación, incluyendo un reloj de su abuela que pasó a su mamá, un Rolex de su mamá regalado en el trabajo, cadenitas, un rosario de sus 15 años dado a su hija para comunión y una cadena rota.
El tasador confirma que el estado deteriorado y la rotura no impiden la compra, explica que el reloj funciona bien, la malla está firme pese al cristal roto que se puede cambiar, y muestra opciones de Rolex dama con cristal de zafiro o acrílico. No hay caja ni papeles originales, pero no es problema ya que agrega valor sentimental aunque no necesario.
Ignacio menciona que quiere completar un viaje interrumpido por la pandemia a la Costa Amalfitana y Grecia. El tasador cotiza todo en 6.500.000 pesos más 158.500 pesos, superando expectativas, suficiente para el viaje e incluso ir acompañado.
La clienta elige dólares y efectivo, llena papeles y se retira satisfecha por la atención cálida y rápida, destacando la comodidad y amabilidad del lugar.