Un enfermero de 44 años oriundo de Entre Ríos, de apellido Ventancur o Betancur, fue hallado muerto en su departamento de Fray Justo Santa María de Oro al 2400 en Palermo, Buenos Aires, sentado con una aguja en el brazo y varias dosis de drogas controladas como propofol, fentanilo y midazolam.
La policía ingresó a las 4 de la tarde tras alerta de su hermana que lo buscaba hace días. El hombre buscaba trabajo en la ciudad, no laboraba en hospitales cercanos como Rivadavia o Italiano, y tenía ampollas no contabilizadas ilegalmente en su poder.
El hecho ocurre a cuadras del caso reciente de otro profesional de salud fallecido con drogas similares, generando dudas sobre trazabilidad hospitalaria, posible red clandestina de venta y vínculos con fiestas sexuales de médicos.