El debate en el Mercado Central reveló una fuerte caída en el consumo para Pascua, con ventas de roscas por debajo del 50% de años anteriores y precios duplicados, como roscas a 4.500 pesos y huevos de 350 gramos a 35.000 pesos. Una economista llamada Sandra, profesional de Caballito, contó por primera vez venir al mercado buscando ofertas en frutas y verduras porque los precios en barrio son más altos, y denunció que la clase media está destruida.
Sandra criticó la medición oficial de inflación, afirmando que ronda el 12-15% mensual en productos de consumo real, no el 2,9% oficial, y acusó manipulación en servicios como Edesur, que pasó de facturación bimestral a mensual reduciendo límites de consumo de 800 a 600 watts y subiendo cargos fijos un 50%. Contó que su prepaga pasó de 70.000 a 377.000 pesos en dos años, y la luz bimestral de 8.000 a 120.000 pesos.
Panelistas discutieron el crecimiento económico en agro y minería que no llega a la gente, baja de pobreza dudosa del 52% al 28%, estanflación con retracción de consumo pese a desinflación frenada, y medidas como buffer de precios en YPF o créditos del Banco Nación para estimular. Sandra enfatizó retroalimentación negativa: jubilados ahora compran un solo papel higiénico en vez de paquetes, y comerciantes ven ventas colapsadas.
Mensajes de espectadores de Venado Tuerto, Córdoba y Granaderos confirmaron insostenibilidad para jubilados, cierres de comercios por alquileres, y trabajadores sin plata para huevos de Pascua a 10.000 pesos. El debate mostró tensión entre defensores de ajuste y críticas por falta de empatía, con llamados a reforma laboral paralizada.
La discusión concluyó reconociendo caída en comercio mayorista/minorista y estancamiento en desinflación, mientras la gente no siente mejoras pese a datos oficiales.