Alejandro Salazar, anestesista residente de tercer año, apareció muerto en su casa con vía en el pie conectada a infusor de propofol y fentanilo, causando edema pulmonar y meníngeo; Ricardo Canaletti explicó que el propofol deprime respiración y requiere asistente para revertir sobredosis.
Salazar tenía experiencia pero el procedimiento solo es riesgoso; se sospecha robo de medicamentos hospitalarios (no vendidos en farmacias, solo intrahospitalarios con recetario ANMAT), preocupa farmacia del Hospital Italiano por faltantes y cambios de protocolo.
Justicia investiga origen de drogas y posible presencia de otra persona, ya que sola no explica; relacionan con anestesistas involucrados en muerte previa por sobredosis.