La abogada argentina acusada de injuria racial en Río de Janeiro llegó ayer a Ezeiza y viajó a Santiago del Estero.
Pagó una fianza de 18.000 dólares tras dos meses retenida por incidente en Ipanema con gestos hacia meseros.
Expresó alivio por terminar la pesadilla y reencontrarse con familia, aunque el proceso continúa en Argentina.
Letrados la defendieron en Brasil y seguirán aquí; se destaca la necesidad de respetar leyes locales.