Un vecino grabó con su celular a delincuentes robando en la plaza de su barrio para escracharlos o denunciarlos, pero los ladrones lo golpearon, amenazaron y le robaron el teléfono.
Los argentinos cada vez menos intervienen por miedo a represalias, pese a que el hombre quería evidencia para detenerlos, ya que sus familiares y amigos sufren robos constantes allí.
Afortunadamente no lo mataron y sobrevivió al amedrentamiento.