Agustina Páez, la argentina acusada de racismo en Río de Janeiro, aterriza en el aeropuerto de Termas de Río Hondo rodeada de familia y amigas emocionadas. Su hermana Justina relata la angustia de dos meses separados, con videollamadas diarias mostrando a Páez debilitada.
La familia preparó sorpresas en casa, incluyendo su perrito, que Páez no espera. Justina destaca la seguridad de volver a Argentina, donde Páez se siente más protegida tras pagar fianza de 18 mil dólares y tobillera electrónica.
Mucha gente viajó una hora desde Santiago del Estero para recibirla, mezclando alegría y angustia por el proceso legal pendiente en Brasil, que aún no se cierra definitivamente. Páez llega agotada pero contenta de pisar suelo argentino.