La influencer y abogada santiagueña Agostina Páez aterriza en el aeropuerto de Termas de Río Hondo tras casi tres meses en Brasil por un delito de injuria racial. Paga 18.500 dólares de caución y se quita la tobillera electrónica autorizado por un juez de cámara.
Amigas y hermana la esperan emocionadas, relatando angustia por su situación y destacando que Páez sufrió mucho, sola y con impulsividad. Ella declara sentir libertad al cortar la tobillera, pero miedo hasta pisar suelo argentino, intensificando su tratamiento psicológico por pensamientos suicidas previos ante posible pena de hasta 15 años.
Páez afirma haber logrado introspección, planea retomar su profesión de abogada y no sabe cómo reanudar vida social como influencer. Niega prejuicios por ser argentina, menciona irregularidades en Brasil y pruebas como videos que respaldan su versión de estafa y acoso previo al insulto racial.
El conductor la llama "abogada racista santiagueña" y cuestiona si la justicia brasileña es implacable, mientras panel critica preguntas periodísticas y aclara que el delito es grave en Brasil sin distinción de nacionalidad.