El veterano de Malvinas Pablo Delfino, desde el Museo Memorial en Bariloche, describió su experiencia en la guerra como un horror que debe resolverse por vías diplomáticas, destacando que la posguerra fue más dura que el combate por el rechazo social y dificultades para reintegrarse.
Delfino contó que su barco mercante en Puerto Argentino recibió dos ataques aéreos británicos, sobreviviendo de milagro mientras bombas explotaban cerca; perdió amigos en otros barcos y resaltó la valentía de soldados argentinos conscriptos, reconocida incluso por oficiales ingleses en libros como No Picnic y Viaje al Infierno de Vincent Bramley.
En el estudio reflexionaron sobre el regreso de los veteranos en junio de 1982, cuando Puerto Madryn les dio todo su pan quedándose sin él; mencionaron suicidios postguerra superiores a bajas en combate, estacamientos y torturas por oficiales, causas judiciales en Tierra del Fuego sin condenas, y reconocimientos de tumbas en Darwin impulsados por Roger Waters y gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri.
Criticaron cobardía de oficiales como Mario Menéndez y Ricardo Astiz, contrastándola con heroísmo de conscriptos y fuerza aérea; el acto en Bariloche mostró apoyo popular como caricia al alma para Delfino, enfatizando la lucha por soberanía no bélica.