María Julia Oliván contó en detalle sobre su hijo con autismo, destacando lo hermoso, loco y divertido pese al mucho trabajo extra, anécdotas como él ordenándole irse o proponiendo nombres para un bebé imaginario para sacarla de su cama.
Compartió su experiencia con depresión post-pandemia y durante internación de 60 días en terapia intensiva sin sol, donde medicación y fuerza interna la ayudaron a superar apatía y desinterés, diferenciándolo de vulnerabilidad que muestra adrede como mostrar pierna quemada para realismo.
En el Día Mundial de Concientización del Autismo, enfatizó aceptación, soltar control y cómo su hijo ahora tiene personalidad fuerte y obsesiones como ir al cine vestido solo.
Explicó que la depresión es enfermedad no elegida, viendo obstáculos donde otros ven rosa, pero su energía para superar la vence, incluso interviniendo terapias de su hijo desde la cama de hospital.