Leandro describió su lucha con pensamientos desordenados, depresión, pesadillas, sombras y persecución imaginaria que afectaban trabajo, estudio y relaciones, llegando a prostitución y engaños para llenar vacío emocional.
Intentó iglesias espiritualistas sin éxito hasta llegar a la Iglesia Universal, donde oración y palabra bíblica lo liberaron, recibiendo el Espíritu Santo que llenó su vacío y trajo descanso.
Transformado, reemplazó intimidad deprimida por oración, prosperó en áreas de vida, formó familia con esposa de fe y ahora ayuda a otros, afirmando que Dios suplió todo.
El programa reiteró invitaciones a Viernes Santo y contactos telefónicos para similar transformación.