El Pentágono intensifica planes para recuperar bases en Groenlandia, negociando con Dinamarca acceso a tres instalaciones estratégicas clave en el Ártico disputado.
La obsesión de Donald Trump con la isla pasa de amenazas de compra a ocupación militar, considerada vital para la supervivencia de Estados Unidos ante rivalidades con Rusia y China.
Habitantes locales expresan temor por intervenciones estadounidenses como en Venezuela, mientras bajo el Pacto de 1951 Dinamarca tiene poco margen para resistir, arriesgando control total por Washington.
Expertos destacan Groenlandia como punto vital para la OTAN fragmentada en la era de alta tensión global.