Expertos destacan tres preocupaciones israelíes: reducir misiles, confiscar 460 kilos de uranio enriquecido al 60% (equivalente a 11 bombas nucleares) y derrocar el régimen, aunque el consenso prioriza lo primero y segundo. Sobre Líbano y Hezbollah es más complicado, con posible ingreso terrestre israelí ya en curso de forma discreta, y tropas EE.UU. en sitios clave como la isla Kharg sin invasión masiva tipo Irak.
Donald Trump es muy popular en Israel, con ciudades y estaciones en su honor, pese a su aprobación en EE.UU. bajando al 42% desde 48% el año pasado. Avanzan al tercer nivel (económico) hacia cuarto (control directo), reservando bombardeo al oleoducto de Kharg, por donde pasa el 92% de exportaciones petroleras iraníes como carta de negociación para debilitar el régimen sin destruirlo totalmente.
Las elecciones midterm de noviembre podrían ajustar el Congreso, con republicanos fuertes en Senado (53/100) pero Cámara en riesgo, siendo la última chance de Trump para "pacificador del mundo" antes de fin de mandato.