Delfino Lanuse y Hernán Boveri, anestesiólogos del Hospital Italiano, confesaron ante la Asociación de Anestesiología robar propofol para drogarse en la casa de ella, en un consumo consentido con posible relación jerárquica.
Un audio revelador detalla fiestas del propofol con infusiones continuas, robo y redistribución entre residentes como Fini y Tati de hospitales Italiano y Rivadavia, donde un compañero murió por sobredosis con materiales del Italiano.
El mismo día de la confesión, Alejandro Salazar, anestesista de 31 años del Rivadavia y Favaloro, fue hallado muerto con vía en el pie; causas no vinculadas aún pero se investigan celulares y cámaras.
La Asociación fue allanada sin encontrar actas pese a registros de ingresos; gobierno evalúa intervenirla por encubrimiento, mientras la noticia se tapa en medios médicos.
Fiestas abiertas pero controladas por profesionales, con pago y bombas de infusión para sedación placentera.