La abogada argentina regresó a la República Argentina ayer miércoles después de más de dos meses retenida en Río de Janeiro, Brasil, por una causa de injuria racial. Ocurrió mientras vacacionaba en Ipanema con amigas, tras un entredicho con personal del lugar que incluyó gestos no correspondientes.
Quedó detenida con tovillera electrónica y obtuvo un habeas corpus para salir de Río y aguardar la resolución final. Pagó 20.000 dólares, pero el proceso judicial continúa con penas de dos a cinco años de prisión.
En la última audiencia, la acusación pidió la pena mínima de dos años, que podría traducirse en trabajos comunitarios o multas. Permanecerá en Santiago del Estero, su provincia de origen, esperando el veredicto en 15 o 20 días.
Reconoció su arrepentimiento públicamente, clave según sus letrados en Brasil, y agradeció a su equipo legal y al consulado argentino.