Viviana Colmenero, ex participante, describe el actual Gran Hermano como caótico con personalidades fuertes y sin unión genuina entre concursantes, contrastando con ediciones pasadas más humanas.
Critica el ingreso de Tamara Paganini como contradictorio y ve a Andrea del Boca defendiendo ficción en un reality como incoherente, mientras denuncia que el formato prioriza nominaciones masivas para facturar votos en lugar de convivencia real.
Alerta que el programa es un negocio para el canal y productora, no para participantes, que sufren golpes emocionales post fama efímera, y menciona que en su época no hubo tanto rédito económico por falta de redes sociales.