Tamara Paganini, estrella del primer Gran Hermano hace 25 años, ingresó a la casa de la generación dorada pese a sus duras críticas al reality que le arruinó la vida.
Ella reveló haber pasado hambre, sacado comida de la basura, intentado suicidarse 15 veces y demandado al programa y su psicóloga, ganando un juicio por el que recibió pago, se habló de 50 mil dólares.
Panelistas cuestionan el manotazo de ahogado de la producción, con entradas y salidas constantes como en oficina municipal, y Gastón Trezeguet estalló en redes repudiando el regreso de la polémica ex mediática.
Tamara confesó guardar objetos como un pene de madera de la casa y tomar clonazepam por psiquiatra, mientras productores buscan rating con trucos desesperados.