Graciela, una jubilada de 69 años, se encadenó a un semáforo frente al Congreso de la Nación durante la marcha de jubilados de los miércoles, para reclamar atención médica en el PAMI y mejoras económicas.
Graciela contó que sufre tumores recurrentes, necesita una nueva operación por complicaciones postquirúrgicas como un ano contra natura, pero el PAMI le niega los estudios y tratamientos pese a las descuentos mensuales en su jubilación. Expresó cansancio y saturación por la peregrinación de todos los jubilados.
La policía no intervino porque no estaba encadenada a las rejas del Congreso. Dos mujeres sufrieron malestares: una con presión elevada atendida por SAME. La protesta destaca la situación económica y de salud de los jubilados.