La joven santiagueña Agostina Páez vuelve al país tras meses retenida en Brasil acusada de injuria racial, pagando su familia cerca de 19 mil dólares; se arrepiente de su reacción a gestos obscenos pero niega racismo.
Describe el proceso como un calvario con ensañamiento injusto comparado al mesero involucrado, y el caso continúa pese a su regreso.
Expresa alivio por estar segura en Argentina, destacando la severidad de la ley brasileña.