Los actores de ficción televisiva cobraban sueldos elevados porque garantizaban alto rating y permitían a los productores invertir en nuevos proyectos, según explicaron en el programa.
En tiempos pasados, estos profesionales valían la inversión ya que aseguraban éxito comercial, pero ahora enfrentan una crisis en la industria. Un ejemplo es Luisana Lopilato, quien decidió producir sus propios contenidos al no recibir ofertas suficientes.
Los panelistas destacaron que los altos sueldos servían como colchón para periodos sin trabajo, reconociendo que las figuras cobran bien gracias a su trayectoria.