La discusión sobre el escándalo de Manuel Adorni continúa con la justicia avanzando en las inconsistencias del caso, incluyendo el préstamo de 200.000 dólares de dos jubiladas que niegan conocerlo y la compra de una propiedad. En el Gobierno temen un nuevo descalabro si Adorni habla en conferencia, suspendida por miedo a que "meta la pata de nuevo" tras evadir preguntas la semana pasada.
Panelistas de Wi-Fi Sessions revelan tensiones internas: una reunión corta de mesa política, un ministro clave presionó a Karina Milei para removerlo o paralizar la gestión. Funcionarios evitan la televisión por temor a preguntas inescapables sobre el caso, golpeando el relato anticasta de Javier Milei y frustrando a votantes de La Libertad Avanza que huyeron de la corrupción kirchnerista.
Se percibe paralización política por no salir del atolladero autoconstruido, con nueva causa judicial en marcha y daño reputacional mayor que las magnitudes del préstamo. Adorni, antes crítico feroz de la corrupción, ahora enfrenta dudas sobre su explicación lógica.