La turbina izquierda explotó en un vuelo de Delta de San Pablo a Atlanta, generando pánico entre los pasajeros. El piloto regresó de inmediato y aterrizó sin mayores incidentes, aunque todos recibieron atención por el susto.
Las imágenes muestran fuego saliendo del motor y gritos en la cabina, pero los pilotos manejaron la situación con profesionalismo. Por suerte, no hubo heridos graves.
El incidente resalta los riesgos en vuelos largos y la preparación de las tripulaciones para emergencias.