Alejandro, residente anestesista de 30 años, fue hallado muerto el 23 de febrero en su casa por sobredosis de propofol y fentanilo inyectados, drogas hospitalarias homologadas en Italiano de Buenos Aires.
Trabajaba en Rivadavia y Gutiérrez; un audio filtrado revela encubrimiento por sociedad de anestesiólogos, borrado de posteos sobre su muerte y desvíos en hospitales como Fernández, Gutiérrez y Rivadavia.
El conductor denuncia falta de control en sistema hospitalario y acceso privilegiado a drogas por élite médica, llamando a trazabilidad y cuestionando pacto social podrido.