Alejandro Salazar, anestesista de 31 años, fue encontrado muerto en su casa de la calle Juncal al 4600 con un catéter en el pie y líquido transparente en una jeringa, posiblemente propofol y otra droga anestésica.
La autopsia reveló varios días de fallecimiento en estado avanzado de descomposición. La investigación apunta a sobredosis y explora la procedencia de dos frasquitos de medicamentos hallados, posiblemente del Hospital Italiano o Rivadavia, donde trabajaba como residente.
Un audio viral menciona fiestas con propofol para uso recreativo y "viajes controlados". En el Hospital Italiano investigan robo de drogas, con imputaciones a Hernán Boveri y Delfina Lanuse por administración fraudulenta.
Expertos como Guillermo Lobo destacan controles en quirófanos y llaman a tranquilidad, ya que las drogas son seguras en uso médico pero letales en sobredosis. Daniel Repreita reporta que el hospital inició pesquisa interna y que consumos en guardias son habituales aunque problemáticos.
La Justicia acelera pericias toxicológicas y trazabilidad de las drogas, descartando por ahora abuso sexual mencionado en audio.