En las inmediaciones de La Bombonera, la policía montó un corralito con decenas de trapitos (cuidacoches) detenidos en flagrancia previo al partido de la Selección Argentina contra Zambia, cobrando entre 30 y 50 mil pesos por estacionar en vía pública y amenazando rayar autos si no pagan.
Los identifican y labran contravenciones por actividad ilegal no regulada, con averiguación de antecedentes; vecinos denuncian extorsión sistemática. Uno de los detenidos, Martín, evade confesar su labor alegando tener entradas al partido y "buscarse el mango".
Panel debate si es mera economía popular o delito de extorsión y privatización del espacio público; algunos defienden voluntariedad, pero critican coerción y tarifas fijas, exigiendo orden estatal.