El Parlamento de Israel aprobó una ley que impone pena de muerte por ahorcamiento a terroristas palestinos en tribunales militares, diferenciándolos de ciudadanos israelíes juzgados en tribunales civiles.
La ONU y la Unión Europea criticaron la medida como un retroceso democrático y discriminatorio, instando a Israel a respetar el derecho internacional y principios democráticos.
Legisladores israelíes brindaron con champán tras la aprobación, generando preocupación internacional por su carácter extraordinariamente discriminatorio que solo afecta a palestinos en Cisjordania.
Existe esperanza de que la Corte Suprema israelí bloquee la ley.