El Kneset aprobó una ley que establece la pena de muerte para terroristas que actúen contra la existencia de Israel, aplicable en tribunales militares de Cisjordania a no ciudadanos israelíes y en casos específicos para ciudadanos israelíes en territorio propio.
Itamar Ben-Gvir, ministro de Seguridad Nacional de extrema derecha, celebró la aprobación abriendo champán, gesto criticado como antijudío y vergonzoso por no provenir de un partido religioso sino nacionalista extremo.
La ley excluye actos terroristas de extremistas israelíes nacionalistas contra palestinos en Cisjordania, lo que la hace discriminatoria según críticos. La votación fue dividida: 162 a favor y 47 en contra, con Netanyahu votando a favor y la oposición en contra, perjudicando la posición internacional de Israel.