Julia, ex enfermera del Hospital Fernández de Guernica, relató en varios programas su tragedia: hace ocho años encontró a su hijo de casi 19 años suicidado en su habitación, lo que la llevó a dos internaciones psiquiátricas y un cuadro de depresión grave que le impide trabajar pese a tratamiento psiquiátrico continuo.
Quedó sola cuidando a Camilo, su hijo autista con síndrome de Asperger, hiperactividad y atraso madurativo, a quien la ANSES le niega la pensión por discapacidad desde septiembre pese a certificados médicos. La municipalidad de Presidente Perón le da un bolsón quincenal, pero hoy no comieron y viajan dos horas y media para pedir ayuda.
Panelistas de "Duro de callar", "Tierra de nadie" y "Ciudad Alerta" debatieron emotivamente su caso, separando corrupción pasada en pensiones de necesidades reales, pidieron intervención a la ministra Sandra Pettovello de Capital Humano y destacaron que el Estado debe asistir sin ideología. Todos elogiaron su resiliencia y urgieron contención inmediata para evitar otro drama.
Julia suplicó urgentemente garrafa, cocina y heladera en Juan de Garay 140 cerca de La Bombonera para cocinar y sobrevivir, vendió hasta máquina de fiambre por gas; conducción abrió líneas (15-36-40-90-77) para donaciones sin dar datos personales por estafas, mientras Camilo pidió milanesa con papas y la animaron a sacar su "leona interior" por él.
Mostraron indignación por hambre infantil en conurbano, priorizando niños sobre grieta política o economía, y visibilizaron miles en similar situación pese a celebraciones como partido de selección.