La psicóloga Sol Rivera y el abogado penalista Andrés García Bautrín analizaron el tiroteo en la Escuela Número 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde Gino, de 15 años, mató a Ian Cabrera, de 13 años, con una escopeta calibre 12, hirió a ocho compañeros y confesó querer matarlos a todos mientras reía, siendo reducido por el portero y un preceptor. El velorio de Ian conmociona al pueblo y surgen datos de amenazas previas de Gino a compañeros.
Rivera enfatizó que la adolescencia es una crisis hormonal y emocional con pulsiones de vida y muerte, y que siempre hay señales ignoradas en entornos vulnerables, como familias que normalizan armas. Nadie en casa notó el arma en la mochila de Gino al salir al colegio en bicicleta. Insistió en responsabilidades colectivas desde lo micro hasta lo macro para crear contextos de cuidado y prevenir colapsos donde fantasías violentas de videojuegos se hacen reales.
García Bautrín aclaró que Gino es inimputable por ley hasta septiembre por su edad, pero el juez de menores puede internarlo con tratamiento psiquiátrico hasta los 18 años, como en el caso de Carmen de Patagones en 2004. Remarcó fallas en protocolos escolares, problemas familiares con abuso de sustancias y responsabilidad penal autónoma (4-10 años) por facilitar el arma, posiblemente al abuelo. Pidió investigar el origen del arma desde el hogar.
Los expertos criticaron la falta de psicólogos en aulas, seguimiento en talleres y regulación emocional en escuelas, con docentes sobrecargados por pluriempleo y aulas de 40 alumnos. Propusieron repensar la educación con más profesionales, protocolos efectivos contra bullying y armas, sin culpar solo a familias ausentes o escuelas, pero enfatizando psicoeducación y duelo traumático para toda la comunidad escolar.