El pueblo de San Cristóbal vive un día de duelo profundo por el sepelio de Ian, el chico de 13 años asesinado a escopetazos por Gino de 15 en su escuela. El cortejo fúnebre partió de la sala velatoria con familiares, amigos y vecinos acompañando en silencio las calles, mientras reporteros como Belén Bianchi y Alejandro Pueblas relatan la tristeza colectiva y la presencia de niños conmocionados.
El abuelo de Gino afirmó previamente que la escopeta usada fue robada de su forrajería en Caseros y Alberdi, negó haberle enseñado a usarla a su nieto y contradijo versiones sobre cartuchos o cacerías. El cortejo pasó por la parroquia donde el cura párroco recibió los restos con plegarias, campanas sonando y vecinos llorando en la plaza principal, antes de seguir al cementerio municipal.
Panel discute la inimputabilidad de Gino: máxima pena de 3 años en instituto hasta los 18, con críticas a la ley actual que libera pronto a menores. Comparan con casos como Junior y Jeremías en Santa Fe; mencionan intento previo de suicidio de Gino, tratamiento psiquiátrico, bullying negado por defensor Sergio y conflictividad del padre por consumo de drogas.
Un profesor de educación física, exentrenador de Ian en Independiente de San Cristóbal, lo describió como chico tranquilo que no se merecía esto y destacó su amistad con la familia. Todos piden justicia aunque saben que el asesino quedará en libertad pronto, generando bronca en la comunidad.
Imágenes muestran niños de colegios cercanos observando en silencio, concientizados para que no se repita la tragedia ocurrida en 12 minutos fatales: Gino entró con arma en bolso al baño y abrió fuego.