El colegio Diego de Marco en San Cristóbal, Santa Fe, permanece congelado en el momento del horror: la bandera a medio izar, vidrios rotos por donde escaparon alumnos y bicicletas abandonadas de los chicos que corrieron por sus vidas.
Un auxiliar docente redujo al agresor en la puerta amarilla justo cuando se asomaba al patio lleno de estudiantes durante el izado de la bandera. Testigo infantil relató haber oído tiros en el primer piso, golpes y corridas, saliendo por atrás hacia la ruta provincial 4.
El profe del Club Independiente de San Cristóbal describe a Ian, el chico de 13 años fallecido, como excelente persona sin maldad, que jugaba los sábados y se iniciaba en todo. La comunidad chica llora el cortejo fúnebre y cuestiona cómo volver a clases con estrés postraumático.
No habrá clases esta semana; se articula con la provincia para un retorno gradual con psicólogos, pero el lugar remueve el trauma reciente para alumnos, docentes y vecinos.